3.5.08

Trabajando un fisco

pikalpie:

El jueves no trajo demasiado que merezca la pena reseñar aqui. A mi me tocó trabajar en la Universidad, intentando enseñar inglés a más de 30 caras de poker que se caían de sueño a la hora después del almuerzo. Aunque no parezca el trabajo más difícil del mundo (y seguro que no lo es), yo acabé más machacado que el estribillo de la Macarena. Salí de la Uni y me fui a echarme un café y algo de picar y a continuación me subí a la guagua a Shibuya (que son unos 20 min), para quedarme tieso como una jarea. Llegué a casa a eso de las 8 y na'más entrar por la puerta ataqué a la cama y no me levanté en hora y media. Sandra no había salido de casa casi y ya le valía, que tenía un trote encima que ni ella se daba cuenta. Eso sí, no se quedó quieta del todo. Se dió un paseo por el barrio y luego..., limpió y me ordenó la casa. Increíble. Si es que al que tiene la jiribilla...

Pues eso, a eso de las 10.30 me despierto y el hambre empieza a hacer acto de presencia. Así que para limpiar la nevera y ahorrar un fisco de dinero, cocinamos una deliciosa cazuela japonesa, o nabe. Nabe es una cazuela (como en español, el recipiente se llama igual, si bien en Japón las cazuelas son casi todas de barro, algunas de metal) de un sabor muy suave y muy ligera de digerir. Se hace con verduras frescas, pescado, carne, tofu y apenas un poco de salsa de soja, aceite de sésamo o leche para darle sabor. Así que son cazuelas en lo que lo importante es el sabor de los ingredientes frescos, sin especias fuertes ni ajo, como en las españolas. Y lo más importante, son platos que alegran cualquier estómago en las frías noches de invierno de este país. Esa noche, zampando la cazuela Sandra y yo nos terminamos de poner al día de nuestras vidas y de la de la mitad de Tokio y Santa cruz. Ahora sí.

Sandra:
Ufffff!!!!! Para variar todo buenisimo. No se a que hora nos acostamos, lo que si se es que me bebi una botella de burdeox yo sola y al dia siguiente (ayer ) tenia una resaca de no te menees.
No me hizo falta salir del barrio, me levante tarde y me fui a caminar sin rumbo.
Me meti en un templo sintoista con agua chorritos y un jardin maravilloso, una libreria, en fin!! Todo muy tranquilo.
Me di cuenta de que ya no sorprendia ver a la gente con mascarillas de quirofano por la calle.
Aqui lo hacen cuando estan malos , para no contagiar a los demas y si van a algun lugar con mucha gente y /o aire acondicionado para no contagiarse ellos.
El tema del respeto es muy importante , no me doy cuenta pero tambien estoy todo el tiempo haciendo la reverencia y cada dos por tres dicendo "arigato gozaimas" o"Sumimasen".
No recuerdo si fue antes de ayer o cuando..., el caso es que en el metro se me acerco un señor mayor, muy timidamente, para ofrecerme ayuda si la necesitaba.
Total que al final empezamos a hablar y entre otras cosas me pregunto que ,que me parecia la gente de japon?
Logicamente le dije que " muy amable , sensible, especial, en fin !!! que de pronto el hombre se encoge y se me pone de cuclillas " YO MIRANDO PERPLEJA SIN SABER QUE HACER , porque aqui la gente no se toca y no sabia si al hombre le estaba dando un flato , o algo...., cuando veo que se incorpora con una sonrisa y me sigue haciendo reverencias con la cabeza. SE HABIA POSTRADO, OSEA UNA REVERENCI A LO BESTIA POR LO BIEN QUE HABIA HABLADO DE LOS JAPONESES!!!!.
Que les puedo decir sigo flipando, no hace falta salir del barrio.

30.4.08

Shibuya experience

La verdad es que debería ser Sandra la que explicara su experiencia "sobrenatural" con el barrio de Shibuya. Pero está tan conmocionada que no encuentra las palabras. Así que démosle un par de horas y verán como agarra el teclado y empieza a soltar por esa boquita lo que le sugirieron las "chicas Shibuya" y el barrio de la moda llevada al extremo más inimaginable. (Es que hay que vivirlo pa'saber)

Por mi parte, ha sido un día de trabajo, primero en la universidad y luego en mi escuela. Así que cansado, pero muy fructífero. Sandra y yo nos vimos para almorzar y cenar. Y nuestro periplo culinario ha anotado dos muescas más en la lista: fideos udon en el almuerzo y pescado a la parrilla (himono) de cena. Nos hemos puesto hasta el trasero y más aún. El almuerzo fue ligero, en un restaurante de lo más relajante en el quinto piso del centro comercial Tokyu, con música tradicional y sentados en una mesa baja a la que hay que acceder una vez descalzados. Pero de cena, tuvimos todo un festín de pescado a la plancha, ensalada de verduras y pescado aliñado con wasabi y arroz con salsa de soja a la brasa (yaki-onigiri) en un animado y concurrido restaurante de Shibuya. Yo bajé la comida con dos mega-jarras de cerveza que me pusieron al punto y que animaron una larga sesión de puesta al día de cotilleos e intimidades de Tokyo y Santa Cruz. A estas alturas estamos casi al día el uno del otro. Aún así, yo le daría un par de días más para alcanzar la puesta total.



29.4.08

Harajuku, el zoo

pikalpie:
!Si quieres ir al zoo en Tokio no tienes que ir a ningún parque con verjas, sólo tienes que caminar por las calles de Harajuku. Ayer fuimos al parque Meiji-Jingu, dedicado al emperador de la era Meiji, (siglo 19, sobre todo). Y luego nos metimos en el "zoo": las calles de Harajuku y Omotesando, llenas de jóvanas con la moda más alocada que cualquier mente humana pueda imaginar. Como prometí, el almuerzo, de hamburguesas. Pero para la cena volvimos a sucumbir a la tentación y comimos un super bol de ramen, los deliciosos fideos con caldo de cerdo.

sandra:
Debo decir que sigo en estado de shok, Lo de harajuku fue alucinante , como podria describirlo??? Es como una calle del castillo gigante en un carnaval de dia.
La gente no se viste, se disfraza para salir a la calle, es commo un culto a lo SUPER CURSI por un lado y LO GOTICO y oscuro por otro, ahora se lo qeu es MANGA de verdad.
Las niñas se ponen el uniforme delcolegio para salir a la calle, algunas parece que dejaron elcole hace tiempopero pareceque da igual.
Se ponen las falsas con treinta vueltas en la cintura para que la minifalda te permita verles las amigdalas..., todo ello con corbta, calcetines hasta la rodilla chaqueta y mochilita con machnagos colgando.
los hombres son mujeres vestidos con pantalon, se maquillan para qeu su piel luzca luminosa, se ponen de todo en el pelo y estan continuamente retocandose...con este culto por lo femenino no me extraña ver a miles de candy- candy por la calle con sombreritos, canesu, sombrillla rosa, etc...
Las tiendass .... en fin digamso qeu no encontre nada que pudiera ponerme.
la palacio de la emperatriz es una esquisitez. Lo hizo construir para tomar el te con sus amigas y pasear por los jardines... por cierto pude ver el mayor avejorro de mi vida 5 cm de largo y uno de gordo (y no exagero).
En fin!!! desde luego lo mejor qeu hizo la emperatriz fue hacerse esta maravillosa casita, porque es el unico remanso de paz que encontre entre tanta locura del lugar.






Sandra aterriza en Tokio

Hola a tod@s,

pikalpie:
Ayer llegó Sandra a Tokio, y aquí estamos en el piso, descansando: ella de un viaje que empezó a las 5 de la tarde del Sábado y termina a las 12 de la mañana de hoy Lunes; y yo de una semanita con un montón de trabajo, especialmente el viernes y el sábado. Tenía medio planeado salir de farra anoche, pero creo que ninguno de los dos estabamos en condiciones de caminar los 15 minutos de la casa a la estación de tren, menos aún de irnos a bailar.

Salimos del aeropuerto y cogimos tres trenes que nos trajeron a Ogikubo. Luego soltamos las cosas y nos fuimos a comer a un lugar aquí cerca, donde preparan Okonomiyaki (ver foto), que es una especie de crepe con verduras y carne o pescado dentro (en la masa). Nos comimos uno de calamar y otro de cerdo con dos cuencos de sopa miso y nos quedamos llenos. Sandra se fué a la cama como estaba mandado. Yo me fui de compras a la estación donde conseguí un sushi buenísimo a mitad de precio con el que cenamos como reyes. Me he propuesto que Sandra suba al menos un kilo en estos días ;-), pero creo que va a resultar difícil si seguimos comiendo comida japonesa saludable, así que desde hoy ¡McDonalds, KFC y kebabs y a bajarlo con cerveza!!!


sandra:
Jo!!! que bueno estaba el okonomiyaki este!!!! de LUJO!!!. Cuando llegué al aeropuerto se habian caargado mi maleta y edu estaba alli como un caballero para servir de interprete y me fui con dos maletas a casaa.... es lo que tiene la gracia de este chico canario hablando japones.
Al vecino de abajo lo tengo frito porque camino normal y me olvido qeu aqui las casas son de papel y se oye todo, Me exploto porque me recuerda a los dibujos animados de sinchan cuando el viejo de abajo se pone con un palo escarranchado a dar golpes en el techo... la diferencia es qeu por lo visto este tiene solo 30 tacos .... demasiado joven para estas manias no?? .Le he dicho a >Edu que le voy a hacer una visita.
Este hombre me queire matar de una indigestion no hago sino comer..mientras escribo me ha preparado un bol gigante de cereales fresas yogourt leche frutos secos y yo que se mas qeu esta de MUERTE!! y me tiene abollada.
Ahoara a caminar .Hace un dia de escandalo y TOKIO ES NUESTRO!!
hasta mañana.
PD: La gente aqui esta >LOCA>
Me encontre a Candi candi en uno de los trenes y a la dama de las camelias en otrop con mascarilla de quirofano incluida .... FATAL!!!!

14.4.08

Vuelve el picor

Me deben empezar a picar los pies de nuevo porque aquí estoy de nuevo con más andanzas.

Esta mañana me levanté con un tremendo "picor de pies" y me lancé a la calle con anuncio de lluvia y todo. Caminé desde Ogikubo hasta Yoga, unos 12 kilómetros (aprox 2 hrs) de calles secundarias sin gente y jalonadas de los últimos árboles en flor. Descubrí un montón de rincones estupendos, como el río Zenpukuji, que crucé a la altura del parque Zenpukuji, con infinidad de árboles, ya cargados de hojas tiernas. Y por supuesto, templos y más templos. Cada vez que salgo de caminata por Tokio descubro una media de dos templos nuevos y cada vez me sorprende lo distintos que pueden ser y lo bellos que eso los hace.


10.7.07

Letters from Chichijima

(Lee esta entrada en español en "Comments", al pie)

Between March 9th and May 20th, 2007, I lived and worked as a WWOOFer in the isle of Chichijima, Ogasawara Islands, Japan. Living in Ogasawara, as many of my close friends know, has been a dream and an objective of mine for more than 6 years. I still remember those hours spent browsing the net for information and pictures about this archipelago. I used to daydream of its beaches, sea landscapes, forests and people as if it was my sole aim in the coming years to go and live there. When I saw myself on the ferry’s dock looking at Chihijima’s rugged cliffs, only 5 minutes away from landing on my private promised land, … I felt on top of the world.

What followed was in a way quite different from what I expected but yet, it was one of the most life-changing experiences I’ve had so far. And certainly, it marked the beginning of a new life phase for me.

Although I will never forget the incredible beauty and warmth of Ogasawara and its people, I reckon I need to relive it, put my ideas and feelings together and share with you the memories of my most incredible journey till date.

You'll find all this here, in my “Letters from Chichijima”.

9.7.07

Pikalpie. Y ahora… Ogasawara?

(English in Comments)

A todos los que leen este blog,

Es justo hacerles saber a los que no lo sepan o intuyan ya, que este blog está mas retrasado que las obras de la Sagrada Familia. Fíjate tú si está retrasado que en la última entrada estoy saliendo de Tokio en dirección al archipiélago de Ogasawara y en la realidad ya he pasado por Ogasawara, por Tokio de nuevo, por Edimburgo y ahora escribo estas líneas desde Tenerife. Un total de cuatro meses de retraso.

Sin embargo que nadie se sienta defraudado ni descorazonado. No se trata de que un servidor esté perdiendo el interés por escribir sino, muy al contrario, que mis interés por VIVIR a tope está creciendo tanto que no me queda tiempo ni para escribir. Los últimos meses desde que dejé el puerto de Takeshiba en Tokio con el ferry en dirección a Ogasawara, hasta la actualidad han sido una auténtica montaña rusa de acontecimientos, proyectos, sentimientos y esfuerzos. Demasiado voltaje vital como para poder pararse a escribir. Demasiado picor en los pies como para parar de rascarse.

Pero les aseguro que todo lo que ha pasado merece la pena ponerse en palabras y me comprometo aquí a hacerlo aunque me deje la piel en ello. Así que de forma retrospectiva seguiré escribiendo hasta que me encuentre con el momento presente. Sin embargo, les anuncio una novedad: mi experiencia en el Parque Nacional de Ogasawara se merece un capítulo aparte, así que voy a empezar un nuevo blog que relatará todas mis andanzas en estas otras islas afortunadas con detalles textuales, videos explícitos (;-) y fotos reveladoras.

Todo esto lo encontrarán en mi nuevo blog "Letters from Chichijima".

Al mismo tiempo, en “Me pica el pie” seguiré relatando todo lo que ha ocurrido tras el periodo casi onírico de Ogasawara. Desde mi última semana triunfal en Tokio, pasando por mi mes de reencuentro con mi querida Escocia y su cálido y soleado verano ;-P…, hasta mi aterrizaje en Tenerife para pasar un verano de trabajo duro, senderos de montaña y decenas de caras nuevas y familiares .

Así que les animo a que sigan leyendo por aquí y en mi nuevo blog. Y por favor, manden comentarios, que siguen haciendo falta. Muchos besos, abrazos y mis mejores deseos para los pequeños y grandes proyectos de cada uno. Sigamos en el camino. Y al que le pique el pie, que se rasque. Besos.

2.7.07

Love to live by - M-flo

Absolutely awesome video from Japanese hip-hop band M-Flo. Extracted from their 2007 album "Cosmicolor" and featuring the vocals of talented Japanese musician Chara. An uplifting video that'll bring a smile to all of you guys having a bad day today.


1.7.07

Tokyo & #8

(Español en comentarios)

Last day in Tokyo

Well, the last day finally arrived and I had so many things yet to do. However, I managed quite well to sort out all my shoppings and last day arrangement. In Shinjuku I visited Kinokuniya, the famous book store, for books and maps of Ogasawara, since I had no idea if these could be bought in the islands or not. I managed to get all the 1:25.000 maps and a couple of good general guides, some of them with names of plants and animals, and their photos, but… all in Japanese. What I didn’t manage to get was a mobile phone. My lack of knowledge on the Japanese mobile phone world and the lack of interest in speaking English of all the shops attendants that I asked in Shinjuku made me give up on the hunting. Having a mobile here is terribly important, but unless you have someone to help you out with choosing and actually purchasing one, you’re lost. So, no mobile for me this time. Maybe a good thing after all.

Once again I visited Takeshiba, the place from where the boat to Ogasawara departured the next day. I checked out the timetable, boarding dock and left my luggage in a “coin locker” overnight so I could arrive at the pier easily on peak time the next day. Inside the pier complex, surrounded by expensive hotels and perfectly designed gardens, I spotted a few tents with bags and personal belongins outside them, which seemed very much the home of homeless people. The first thing that stroke me about this “camp” was that they actually had tents and even bicycles (something you don't see in UK) and the apparent neatness of their stuff, that didn’t appear to be as messy as Spanish “camps”. And of course, it stroke me, as it did many times later, the fact that they were so obvious, right in the middle of a port and business area, the equivalent to the London Docks. This was my first encounter with the super-evident reality of Tokyo homeless people.

On the way back I decided to wonder around Ogikubo a little bit and I found how pleasant and quiet a residential area of Tokyo can be. I loved the quietness of the streets, without car racing and honk competitions and instead, plenty of mature housewifes stopping to catch up with neighbours on their way from shopping and children cheerfully talking while returning home from school.



Last day in Tokyo and last dinner with Maki-chan. We were both really tired so it was an early night. I had had my monthly allowance of sleeplessness in just a few days since Madrid, topped with my first jet lag experience here in Japan. So my body was absolutely exhausted by then. I was also really worried about getting there on time for the boat, since it would be rush hour and I would be pushing my horribly heavy luggage thru the momentous and thick crowd of Tokyo early commuters.

So I went to sleep, half excited with the prospect of the new stage to my adventure and half in need of a rest from my adventure.

4.4.07

Tokyo #7

(English in Comments)

Séptimo día en Tokio

Me seguí durmiendo de pie en el tren, de camino a la urbe. Hoy, viendo a todo el mundo más sobado que la lámpara de Aladín, empecé a entender en poco la dinámica ésta de quedarse dormido en el tren. Por un lado, los trenes son tan silenciosos y se mecen con un vaivén tan agustito que parecen diseñados para que todos se duerman. Las paredes tienen pantallas con anuncios publicitarios e información del trayecto y las estaciones, pero el sonido está apagado. Y la voz que anuncia las paradas y demás es generada automáticamente por ordenador así que su letanía resulta de lo más soporífera. Si a eso se le añade que la gente aquí duerme menos que en España y trabajan más que los chinos, lo cual ya es difícil, y que pasan mucho tiempo desplazándose al y del trabajo, pues ya lo tienes. Por ejemplo, se ve que el tiempo libre de los japoneses de Tokio es poco en que algunas chicas no encuentran el menor problema en maquillarse (desde cero) sentadas en el tren de camino al curro a las 7 de la mañana. Eso me dice no sólo el espacio sino también el tiempo es precioso aquí, especialmente por su escasez.

Maki-san me embarcó hoy de nuevo en otra aventura socio-culinaria con sus amigos. Esta vez se trató de una cena de conocidos y conocidos de conocidos de su región natal, Shimane. Nos fuimos a Shibuya, a un restaurante de comida de Okinawa que se llama Shesirs.. Por lo que tengo entendido, el archipiélago de Okinawa, al sur de Japón, es famoso por tener las mayores cifras del mundo de longevidad en su población. La dieta sana de los Okinawenses, quizás junto a su manera más relajada de vivir (por lo que he oído), puede que sean las principales razones. En Okinawa, como en Ogasawara, hay una fuerte cultura del mar y muchísima gente practica deportes acuáticos como el surf o el buceo. También como en Ogasawara hay influencias culturales de otros archipiélagos tropicales de los Océanos Pacífico e Índico. En Okinawa además hay una fuerte cultura indígena, que difiere en muchas cosas de la japonesa tradicional. Todo esto se podía apreciar en el restaurante, su decoración, su música, etc.

La comida fue excelente y la compañía muy interesante. De entre la primera, me quedo con las orejas de cerdo, cortadas en tiras muy finas y salteadas con verdura, un plato típico de Okinawa. Nunca había probado orejas de cerdo y me encantaron. Como en la mayoría de estos platos raros de la cocina japonesa, por muy raros que sean los ingredientes, se les cocina de la manera exacta para que sean fáciles de comer y tengan un sabor delicioso que nada tiene que ver con lo que esperabas. En cuanto a la compañía, fue una noche un poco rara, porque pocos de los presentes se conocían bien, así que la noche estuvo dedicada a compartir experiencias y anécdotas de Shimane, mientras el españolito no tenía más remedio que entretenerse intentando descifrar algunas frases y leyendo el lenguaje corporal de todos. Es lo poco que se puede rascar cuando no entiendes ni papa y no te queda más remedio que ser educado y no sacar un libro para leer. Bueno, ya me vale no ser tan exagerado: entre Maki y una de sus amigas, tuve mis minutillos de conversación en inglés y hasta unas palabrillas en español de los que habían estado en España.




Tokio #6

(Espanhol en Comentarios)

6th day in Tokyo

After 5 years living in the UK without ever registering with the Spanish Embassy, visiting the premises on my 6th day here feels a bit tamed to me. But this time I guess it is a good idea, since I will have to resort to the Embassy's services more than once in the future. The whole process was quick, easy, and tremendously mechanic. Funny how this guy, looking more Spanish than a the Virgin of Rocío, sitting next to me in the waiting room starts talking to me and tells me that he's applying for a visa after marrying a Japanese woman. I tell him I'm looking for a job and he raises his eyebrows and says “Difficult, eh!”. He offers me help if I need anything in my first days in Tokyo. Quite sweet. I wonder if his wife has a single, nice looking friend I can marry for a visa. Just joking.

Today I had to go again to Hamamatsuchoo and take my camera for repair. They didn't adhere to the 40-minute policy they advertised and made wait me 1 hour 20 minutes. However, the guys were so kind to me that the wait didn't feel long. I also used that time to go out and have a late lunch of ramen, Korean noodles, in Hamamatsuchoo. In this place, you order to a machine that spits out a ticket that you handle to the waiter behind the bar. The seemingly useless middle step, intended maybe to avoid excessive or useless communication between waiter and customer, was followed by an (obviously) inexpressive and automated waiter. Ab-so-lu-te-ly nothing to do with the udon shop of a few days ago.

After picking up my brand new camera, I could take this beautiful snapshot of Tokyo Tower:


Unluckily I took my train back in rush hour and found myself in the middle of a landslide of salary men and women commuting home, heading for a restaurant for a few beers or trying to make some late-time shopping.

28.3.07

Tokyo #5

(English in Comments)

Quinto dia en Tokyo

El fin de semana se fue y el Lunes se presentaba lleno de posibilidades: compras, registrarme en la embajada, hacer turismo, etc. Sin embargo, las ganas de salir temprano y hacer miles de cosas no las compartió mi motor de 4 válvulas, que se levantó algo frío y le costó arrancar. A media mañana vine a liarme la manta a la cabeza y arranqué al centro.

No he dicho mucho acerca del jet-lag, pero sin duda, mi caso no fue muy habitual, teniendo en cuenta que casi no dormí durante dos días antes de venir a Japón. De cualquier modo, seguro que lo sufrí, aunque no me quedó del todo claro el cómo. Por ejemplo, en los trenes, me quedaba frito HASTA DE PIE. Eso para mí es bastante inconcebible en otra situación. Pero lo gracioso del tema es que el 50 por ciento de los japoneses que usan el tren metropolitano se quedan fritos y refritos como buñuelos en los calentitos asientos del tren, y algunos hasta de pie, demostrando un equilibrio perfecto dormidos en posición vertical. Así que no me queda claro si lo mío era jet-lag o simplemente modorra nipona. Y el caso es que por las noche dormía perfectamente. Dicen que el jet-lag dura un día por cada hora de diferencia: en mi caso serían 9 días. En fin, que no me queda claro.

Pues eso, que salí de casa, me senté en el tren y me quedé más tieso que un palo de escoba. Pero como no había quedado con nadie, no importaba pasarse de estación. Fui de tiendas principalmente, y como necesitaba algunas cositas para mi iBook, decidí ir a la Apple Store de Ginza. Y claro habiendo estado en las tiendas Apple de Tenerife y Madrid, llego a la de Ginza y descubro lo que es una tienda Apple. Me interesó mucho la sala de seminarios de la 5 planta(¿) en que se hacía una demostración del uso de un software. La planta de accesorios era también impresionante.

Había oído bastante acerca de Ginza y estaba intrigado por conocer una de las zonas de compra más selecta de Tokio. A su vez, es uno de los distritos más fáciles de recorrer por el trazado perfectamente cuadriculado de sus calles y su manejable tamaño. Vi un par de restaurantes españoles y abundantes tiendas de marcas conocidas y de cualquier modo, caras. La escasez de placas con nombres de calles en Tokyo (comparado con Europa) es menos patente en Ginza, donde algunas de las principales tienen sus nombres visibles colgados cerca de los semáforos. Lo que sí que son patentes son los anuncios en pantallas sobre la fachada de los edificios y su sonido a todo trapo.



Por la tarde Maki-san me invitó a una clase de ikebana en la zona de Ogikubo, cerca de su casa. Su escuela de ikebana es una pequeñísima y vieja sala arrendada que se usa dos veces en semana para las clases. Está situada en un segundo piso, justo encima de una floristería. Yo, la verdad, es que iba un poco cagado por que sabía que la profesora es una de las mejores de su escuela y porque no tenía ni la más pajorera idea de arreglo floral y menos japonés. Sin embargo, la clase fue de lo más amena y todo el mundo fue amabilísimo. Las alumnas eran 4 y el único varón y extranjero era el menda lerenda, je, je. Primero fuimos a elegir las flores a la tienda y luego la profesora me instruyó a arreglarlas de acuerdo a mi intuición y a unos preceptos muy básicos que creo que entendí más o menos. El ikebana es toda una ciencia y un arte al mismo tiempo, y no es nada fácil, especialmente, cuando lo que busca es la sencillez. Tras unos primeros momentos de sentirme como un elefante en una cristalería, empecé a relajarme e ... hice lo que pude, ;-) El estilo de la clase es muy interesante: parece primordial que uno busque las flores, la distribución y la sensación con la que uno se quiere quedar ese día, el resto es seguir las reglas básicas del ikebana. Pero aunque sean “básicas” no son para nada sencillas. Con todo, mi arreglo fue un poquillo desastre, pero con la ayuda de la profe, se arregló un poco y quedó bastante decente En el descanso tomamos té verde y unas pastas buenísimas que la profesora, Morishige-sensei, trajo para todos. Luego un poco más de trabajo y al final, nos pusimos a charlar sobre Ogasawara (recurso perfecto y recurrente para una conversación en Tokyo).

Mi arreglo, arreglado por la profesora.

26.3.07

Tokyo #4

(español en el primer comentario)

Fourth day in Tokyo

This was quite a relaxed day. We were in no hurry to get nowhere, plus the city was noticeably quieter, so it really felt like a regular Sunday anywhere else.

The plan for the day was straightforward: visiting the Ikebana International Fair, held in Tokyo’s Prince Hotel. Maki-san has been taking ikebana training for a couple of years and this event would congregate all the mayor ikebana schools in Japan plus an international fair organised by International Embassies located in Tokyo. The 1-day event consisted in a large display of ikebana flower arrangements by the major schools in Japan, including the Shane school, in whose precepts Maki-san is getting trained. As you went in the large conference room, you were greeted by an outstanding live demonstration of Thai flower arrangement. So far to me, Thai culture of beauty had been noticeable in its detailed preparation food dishes, but here I also learnt about the tremendous care and art the put in flower arrangement. The whole event today had a strong component of Thai culture, because the Thai Embassy had a key role in the organisation.


Performance of Thai drumming and traditional dance

The display of Japanese ikebana was quite impressive too. The major schools displayed their masterpieces for the Festival in a separate room where lunch was being served for special guests. Among the different artworks, as Maki-san, pointed out, the Shane school outstood by its realistic interpretation of nature and its interesting approach to simplicity. Here’s the piece displayed by the school:


Other work was also superb. Here are some examples:




The international fair organised by the Embassies, and more specifically by the
Ambassadors’ Wifes, was also impressive. Every country contributed with a stall where traditional crafts, books, leaflets, food and drink, traditional outfits were displayed and sold for charity fundraising. Spain was present with a variety of food and crafts from all over the geography of the country. I bought the “Ambassadors’ Wifes’ Latin American Recipe Book” for my host mother in Chihijima and Maki got some delicious honey from South-East Asia. I love this kind of fairs, man. I walked along the stalls countless times, trying food, drinking samples and checking everything on display. It was fun.

24.3.07

Tokyo #3

(English version soon)

Tercer día en Tokio

Este día fue más largo que un pedo de culebra. Me levanté tempranísimo para que me sobrara tiempo por si me perdía de camino a las oficinas de Peace Boat, en el distrito de Takadanobaba y con suerte sólo me perdí una vez, que me salté una estación de tren por pura equivocación. Pero en la línea Yamanote, la más importante del tren metropolitano (que no metro) eso no es un problema, porque hay trenes cada 2 a 4 minutos. Así que con la misma cogí el tren de vuelta y solucione el desaguisado. Con todo, llegué aún con tiempo de sobra.

Para los que no lo sepan, Peace Boat es una ONG japonesa que tiene un barco que da la vuelta al mundo tres veces al año y lleva pasajeros que pagan por el crucero y en él tienen la posibilidad de empaparse de iniciativas en decenas de países con las que la ONG tiene relación y que van todas encaminadas a la promoción de la paz en el sentido mas amplio. El viaje es magnífico como modo de conocer un montón de países y además como vehículo para conocer gente que trabaja en todo tipo de proyectos para hacer el mundo un poco más justo y pacífico. Y una de las actividades que los turistas pueden llevar a cabo es aprender idiomas, en concreto inglés y español. Y para eso hacen falta profesores…Asi que en su dia puse mi solicitud en Tenerife y arreglé las fechas del viaje a Tokio para que coincidiera con las de la entrevista, por si me seleccionaban. Y así ocurrió.

Este sabado nos presentamos 6 angloparlantes y 2 hispanoparlantes. Había gente de EEUU, Gales, México y un español. El día empezó a las 9 y para mí terminó a las 6 y pico de la tarde. Lo primero fue una introducción a la organización, luego cada uno de nosotros, por turnos hicimos una demostración de clase de nuestro idioma de unos 10 minutos y luego parada para comer. En Takadanobaba TAMBIÉN hay una cantidad de restaurantes enorme; elegimos uno tailandés muy bueno. Luego por la tarde, entrevistas personales de unos 15 minutos cada uno. Adivinen quién fue el último en el horario propuesto: exacto. Así que salí de allí más cansado que el fontanero del Titanic. Se puede decir que me quedé contento de las dos pruebas. En ninguna tuve ningún fallo que considerara gordo, y aunque me frieron a preguntas, como a todos, creo que respondí más o menos suelto. Así que a la salida estaba hecho papillapero satisfecho, principalmente por habérmelo quitado de encima. , He de decir que la experiencia de estar un día entero encerrado en un edificio con gente desconocida de variados países, luchando por un trabajo de ensueño (dar la vuelta al mundo en un barco así) en mi tercer día en Tokio fue cuando menos... surrealista.

(Foto de Roma Carillo, de México, segunda por la derecha. Gracias, compañera)

A pesar de mi estado, no falté a mi cita con Sayaka-san, para cumplir uno de mis mandatos básicos en cada sitio nuevo que visito: verlo desde las alturas. Así que nos subimos a la Torre de Tokio, una réplica de la Torre Eiffel, desde donde pudimos contemplar Tokio de noche y maravillarnos ante su despliegue de luces y rascacielos.

Tokyo #2

(español en el primer comentario)

Second day in Tokyo

This was the day that my tiredness from the past three or four days really sunk in. I slept through the whole morning and almost didn’t go out of Maki’s flat at all. My main task for that day was to finish preparing for the interview with Peace Boat the next day and hardly managed to do so by the time Maki came home, ready for a night out at a local isakaya (Japanese food and drink pub). Maki’s workmates from Ogikubo and nearby get together every certain time and have a work dinner. Although I was quite dubious about going out the night before an important interview, that day I haven’t gone out and I really needed some social activity.

The dinner was really amazing. Maki’s friends were really nice and understanding of my poor Japanese and I think we all had a good time. The pub was decorated in the style of 1950s, with excellent extra-cold beer pints and amazing food. I remember particularly the yakitori (Japanese satay), that were absolutely delicious, and the natto, that, of course, Maki’s friends had to get me trying. Natto is made of fermented soya beans, but the taste, smell, and especially the consistency of it makes it quite unbearable to most foreigners. So everybody was quite expectant of my reaction to the one food that nobody from outside Japan seems to like. Maybe for their disappointment, I didn’t dislike it, although natto’s really an acquired taste. The funny thing about my first encounter with the delicacy is that the pub had run out of it and the folk were so eager to see my face when eating it that they took the pain of going to the nearest convenience store to get portions for everyone. All in all, the night was great and I had a wonderful time. The tough part would come when having to wake up first time in the morning on a Saturday after that night out.

13.3.07

Tokio #1

Primer día en Tokio.
(English version soon)

¡Que flipe, coleguis!! Mi primer día en Tokio fue increíble. Una mezcla de todo: el cansancio más absoluto, la alegría enorme de ver a una querida vieja amiga esperándome en el aeropuerto, una fascinación total por la grandiosidad de la ciudad, la incredulidad de estar rodeado por japoneses POR TODOS LADOS, la satisfacción por arreglármelas más o menos bien en la gran ciudad, y miles de cosas más. En fin, difícil de explicar.

Mis primeras impresiones de Japón fueron desde el aire. Tuve la suerte de sobrevolar trasversalmente el país en pleno día despejado y claro. Me llamaron mucho la atención los “Alpes Japoneses”, con sus picos nevados. Y también la distribución del territorio en las cercanías a Narita, con sus granjas perfectamente alineadas, cada una con su casa, invernadero, bosquete y zona de cultivos abiertos. Y así igual para la siguiente y la siguiente después.

Tras aterrizar, en el aeropuerto me esperaba Sayaka-san, amiga de la época de Edimburgo, a la que no veía desde hace casi 6 años y con quien me puse al día mientras tomábamos un café allí mismo. Fue toda una alegría vernos de nuevo y saber de ella.

El resto del día lo pasé buscando donde dejar los 46 kilos de equipaje que traje para moverme por la ciudad. En la concurrida estación de Shinjuku encontré dónde, después de dar más vueltas que una lavadora y casi reventarme la espalda de cargar con las condenadas. Después, fui directo a buscar el servicio técnico de Fujifilm, para arreglar mi el flash de mi FinePix. El lugar al que la llevé se llama Fujifilm Service Station y es un servicio técnico que promete tenértela lista en 40 minutos. Mientras esperas por la cámara, te puedes tomar un café gratis, ver la increíble colección de revistas de fotografía que tienen o ver la tele. En mi caso, me dicen que espere a la próxima semana, porque (como no) mi cámara es de exportación y las piezas vienen de fuera. Sin embargo, dicho y hecho, en cinco días llegaron los repuestos y al volver a ir, me la arreglaron en 1 hora y media (tuvieron que cambiarle la placa entera, a pesar de que pensaban que el problema era otro). Por 8000 yenes, la cámara tiene flash operativo, placa nueva y panel delantero nuevo.

Como ya iré contando, el viaje está teniendo una serie de casualidades muy extrañas. Una gorda fue que el edificio en el que está el servicio técnico de Fujifilm está de camino al muelle desde donde se embarca para Ogasawara. Este primer día busqué el servicio técnico y me perdí. Caminando, fui a dar justo al lugar en que siete días después embarcaría para las islas. Estuve dando vueltas por el paseo junto al muelle, tomando fotos y pensando “Qué lugar más guay”. No fui consciente de donde estaba hasta 5 días después, cuando miré mi billete de ferry.

Tras lo de la cámara tenía un hambre terrible y me metí en la zona de Hamamatsuchoo buscando un lugar típico. Terminé dando con un garito enanísimo que vende unos udon deliciosos y con cuyos empleados me pegué media hora hablando en un japonés terrible (por mi parte) sobre Ogasawara, Canarias y Pamplona. Me encantaron. Mi primera comida fue no solo deliciosa sino super entretenida, gracias a estos dos señores simpatiquísimos y sus habladores clientes.

Por la noche, me encontré con mi anfitriona en los siguientes siete días, Maki-san, amiga también de la época de Edimburgo. Nos vimos en la estación de tren de Ogikubo, donde ella vive, un barrio muy tranquilo y residencial algo lejos del centro. Una vez en casa, ducha y a cenar. No pude creer mis ojos cuando vi el increíble festín de comida japonesa que Maki ha preparado: sushi, estofado de cerdo, tofu frito, muslos de pollo con soya y espinacas con copos de atún. Nos pusimos morados de tanto comer y tras casi dos días sin dormir apenas, yo me eché un sueño como pocos.

Off to Japan - Me voy a Japon

(Espanhol en los comentarios)

All the events following my departure from Madrid are retained somewhere in my mind bound to an intense sense of surrealism. It's like if everything has been a dream of the kind in which you have the feeling of having been there before although you really have't. One of these dreams in which you think you're somewhere and when you go round the corner, or open that door, bam!, you're somewhere else. It's been like that since I landed in this country.

Funny enough, I have been anticipating this voyage so much, and trying to picture how it would be to be here, that very few things are actually taking me by surprise. For instance, the mindblowing moment in which you see yourself on the plane bound for Narita; I tried to imagine it so many times, really; and yet I found it really difficult to actually believe it was in deed happening. It's like if our mind had powerful anchorages to our known little world and it founded difficult to let itself be suddenly transported to a new reality.



As for the actual trip, it was actually really good. I flew with British Airways and we made Madrid to London Heathrow where we stopped for 4 hours and changed plane for a Boeing 747 that ultimately took us to Narita Airport. There were no stopovers and from Heathrow to Narita it took us about 11 and a half hours. I got the ticket from H.I.S. travel agents, with offices in London and Madrid. The ticket costed just 640 euros, but there's a trick: British Airways allows only one piece of luggage of up to 23 kilos without charge. The second piece can be bought for the ridiculous amount of 180 euros.

The weather was great, the plane flew smoothly all the way and the crew was so kind. The only problem was legroom, which is quite scarce. However I hit jackpot when they gave me a window seat so I could take some video and photos. And one of the movies they played was the one I did't want to leave Madrid without seen: "Babels". Can't complain, eh?

Roberto y Raquel

Roberto, Raquel, muchas gracias por la amabilidad, la generosidad y el cariño. Los agradezco de todo corazón y espero algún día devolverlos. Muchos besitos a la maravillosa Kika, que me reconoció después de tanto tiempo y se me hizo querer con sus arrumacos y sus saltos al regazo. Me acordaré durante mucho tiempo del pan de espelta con semillas y de la comida india en el barrio de Eduardo. Espero que la vida nos sonría a todos y que nos volvamos a ver, en Japón o en otro lugar. Cuando estén caminando por los Montes del Pardo, acuérdense de mí. Gracias por esa última sonrisa antes del avión, que tan bien me vino y tanto agradecí luego.